Meus momentos, pouquinho de mim... ;)

Meus momentos, pouquinho de mim... ;)
Agosto mês do folclore...profissão professora ;)

quarta-feira, fevereiro 29, 2012

O Santinho - Contos de Luis Fernando Verissimo



Ter o prazer de ler é como renascer ou reviver um tempo de infância, querido, doloroso ou alegre mais vivo na lembrança de quem os vive(u) e jamais esqueceu e seguir a cada nova letra, palavra e frases que se  juntam compondo uma nova trama de sensibilidade, de portas abertas ao novo ou ao velho que se renova.

Luis Fernando Verissimo que é filho de Érico Veríssimo, grande escritor, teve este prazer e peso de viver, de sentir e se entregar ao mundo das letras que falam, que se percebem, que se interagem e tornam a vida com sentido de ser. Ele que nasceu em 26 de setembro de 1936, em Porto Alegre, Rio Grande do Sul, morou e estudou nos Estados unidos, se dedicou ao  saxofone sendo até hoje seu compaheiro inseparável, assim como sua esposa Lucia e seus 3 filhos, consegue em meio a muito humor e criticidade revelar um tempo perdido, de quem já viveu sabe ou mostrar ao tempo atual uma realidade que da uma certa nostalgia em viver e ensinar a geração presente.



O Santinho - Contos de Luis Fernando Verissimo é uma viagem a fatos tao seu, com olhar critico e muita descontração de um universo escolar, tao singular ao mundo de professores e de alunos, que somos eternamente, pois a vida é uma eterna aprendizagem.


 Livro que se encontra facilmente nas bibliotecas e nas escolas públicas, muito boa a leitura com os alunos, compartilho o link:

http://pt.scribd.com/doc/7074502/Literatura-Em-Minha-Casa-Contos-Luis-Fernando-Verissimo-O-Santinho

Beijos e vida que segue...


Raul da ferrugem azul

Hoje compartilhei comigo, com o outro e agora com vocês, Raul da ferrugem azul de Ana Maria Machado, que livro bom de se abrir, ler e refletir, como nos impressiona e nos desperta por dentro a indagação inicial: - E gente enferruja?

Leitura para adolescentes e adultos com questões tão atuais de Racismo, preconceito, violência ressaltando a igualdade, justiça e solidariedade.

Acordei uma parte de mim adormecida, aquela vontade contida, aquele grito silenciado que nos marca por toda a vida.

No livro temos marcados Raul da ferrugem Azul, Estela da ferrugem amarela e Marieta da ferrugem preta, parei e pensei na minha, pois cada um tem a sua, pequena ou grande, visivel ou invisivel, percebida ou despercebida...e pensei Verônica da ferrugem branca...será? só sei que é algo que só eu posso resolver, é só meu, pois é como nos esclarece Raul "Afinal, ele nao era bicho, sabia falar, tinha vontade, sabia querer, sabia se defender. E defender os outros, quando fosse o caso."

Lição como essa só lendo e caminhando na vida que segue....bjs

terça-feira, fevereiro 28, 2012

Mi dolor mayor...

Mi dolor mayor es veres lllorar por tus perdas, desengaños y el sufrir de la muerte que llegó sin pedirte para entrar y hacer su fiesta.

Mi dolor mayor es no pueder traer de vuelta tu sonriza, tu inocencia y alegria al lado de tu hermana querida que se fuera al cielo sin vida.

Mi dolor mayor es tener que decirte no lllores, todo pasa, es la vida!  Cuando queria hacerme niña como tu y llorar, gritar y decir que duele demas esta vida de injusticia.

Mi dolor mayor es verte ir y la vida de cada un que sigue con su propria dolor....





Homenaje a mi pequeña alumna...Laisa que hoy he destrozado mi corazon con sus lagrimas translucidas del dolor y falta de su hermana que sigue al cielo del Dios como una estrellita brillante iluminando las noches oscuras....te amo mi pequeña quisiera tomarte en mis brazos y hacerte vivir los sueños mas lindos...vida que sigue.... Veronica Pedrosa.

domingo, fevereiro 26, 2012

Leer para divertise...PATORUZITO.

Hoy me divertí con las aventuras del PATORUZITO, conocí un poco de su historia que fue creado por Dante Quinterno, en el año del 1945, una figura para el publico infantil, contando las historia de un indiecito casi siempre soridiente, un pequeño cacique en su version mas infantil del PATARUZÚ.

Tenemos en su enredo la amistad del Patoruzito con Isidorito que és un porteñito malcriado, vanidoso y egoísta, mal estudiante, muy covarde que se proteje en el amigo. los personajes son Chiquizuel, su peor enemigo y su nieto, Chupamiel; Pamperito, muy hermoso; la Chacha Mama, que representa las empanaditas más sobrosas que le acompañan su crescimiento; Capataz Ñancul y Capitan Cañones, tio de Isidorito y Upa, el hermano menor del patoruzito.




Patoruzito y Pamperito



Isidorito



Chacha Mama



Chiquizuel

Chupamiel
Capitan Cañones

Leer un trozito de las aventuras del Patoruzito:

Add caption

Disfrutemos la vida que sigue....besitos!!!!




sábado, fevereiro 25, 2012

Magia de mi infancia

Cuando niña tenía una pasión reservada pues era algo mio y esto guardaba en secreto, todos los dias las personas alimentaban esto que sentia y no sabian lo bien que hacia a mi.

Un dia recebi un libro pequeño Contos de Andersen, con suyas ilustraciones en negro y blanco pero que contenia mucha magia, era del escritor y poeta danés Hans Christian Andersen.

Despues descobri mas dello, no en la misma epoca que desperté en mi el amor por sua famosos cuentos para niños como: El patito feo, La sirenita y conocí un poco de su historia que venía de una familia pobre y que hubo ocasiones que dormió en bajo de una puente y mendigó, su padre fue zapatero y que de todos sus cuentos, la Pequeña Cerillera fue dedicado a sua mamá y debo confiesar es lo que mas me gusta, me encanta y me hace entender la dinamica da vida que sigue...




La niña de los fósforos
[Cuento infantil. Texto completo]
Hans Christian Andersen


¡Qué frío hacía!; nevaba y comenzaba a oscurecer; era la última noche del año, la noche de San Silvestre. Bajo aquel frío y en aquella oscuridad, pasaba por la calle una pobre niña, descalza y con la cabeza descubierta. Verdad es que al salir de su casa llevaba zapatillas, pero, ¡de qué le sirvieron! Eran unas zapatillas que su madre había llevado últimamente, y a la pequeña le venían tan grandes, que las perdió al cruzar corriendo la calle para librarse de dos coches que venían a toda velocidad. Una de las zapatillas no hubo medio de encontrarla, y la otra se la había puesto un mozalbete, que dijo que la haría servir de cuna el día que tuviese hijos.
Y así la pobrecilla andaba descalza con los desnudos piececitos completamente amoratados por el frío. En un viejo delantal llevaba un puñado de fósforos, y un paquete en una mano. En todo el santo día nadie le había comprado nada, ni le había dado un mísero chelín; volvíase a su casa hambrienta y medio helada, ¡y parecía tan abatida, la pobrecilla! Los copos de nieve caían sobre su largo cabello rubio, cuyos hermosos rizos le cubrían el cuello; pero no estaba ella para presumir.
En un ángulo que formaban dos casas -una más saliente que la otra-, se sentó en el suelo y se acurrucó hecha un ovillo. Encogía los piececitos todo lo posible, pero el frío la iba invadiendo, y, por otra parte, no se atrevía a volver a casa, pues no había vendido ni un fósforo, ni recogido un triste céntimo. Su padre le pegaría, además de que en casa hacía frío también; sólo los cobijaba el tejado, y el viento entraba por todas partes, pese a la paja y los trapos con que habían procurado tapar las rendijas. Tenía las manitas casi ateridas de frío. ¡Ay, un fósforo la aliviaría seguramente! ¡Si se atreviese a sacar uno solo del manojo, frotarlo contra la pared y calentarse los dedos! Y sacó uno: «¡ritch!». ¡Cómo chispeó y cómo quemaba! Dio una llama clara, cálida, como una lucecita, cuando la resguardó con la mano; una luz maravillosa. Le pareció a la pequeñuela que estaba sentada junto a una gran estufa de hierro, con pies y campana de latón; el fuego ardía magníficamente en su interior, ¡y calentaba tan bien! La niña alargó los pies para calentárselos a su vez, pero se extinguió la llama, se esfumó la estufa, y ella se quedó sentada, con el resto de la consumida cerilla en la mano.
Encendió otra, que, al arder y proyectar su luz sobre la pared, volvió a ésta transparente como si fuese de gasa, y la niña pudo ver el interior de una habitación donde estaba la mesa puesta, cubierta con un blanquísimo mantel y fina porcelana. Un pato asado humeaba deliciosamente, relleno de ciruelas y manzanas. Y lo mejor del caso fue que el pato saltó fuera de la fuente y, anadeando por el suelo con un tenedor y un cuchillo a la espalda, se dirigió hacia la pobre muchachita. Pero en aquel momento se apagó el fósforo, dejando visible tan sólo la gruesa y fría pared.
Encendió la niña una tercera cerilla, y se encontró sentada debajo de un hermosísimo árbol de Navidad. Era aún más alto y más bonito que el que viera la última Nochebuena, a través de la puerta de cristales, en casa del rico comerciante. Millares de velitas, ardían en las ramas verdes, y de éstas colgaban pintadas estampas, semejantes a las que adornaban los escaparates. La pequeña levantó los dos bracitos... y entonces se apagó el fósforo. Todas las lucecitas se remontaron a lo alto, y ella se dio cuenta de que eran las rutilantes estrellas del cielo; una de ellas se desprendió y trazó en el firmamento una larga estela de fuego.
«Alguien se está muriendo» -pensó la niña, pues su abuela, la única persona que la había querido, pero que estaba muerta ya, le había dicho-: Cuando una estrella cae, un alma se eleva hacia Dios.
Frotó una nueva cerilla contra la pared; se iluminó el espacio inmediato, y apareció la anciana abuelita, radiante, dulce y cariñosa.
-¡Abuelita! -exclamó la pequeña-. ¡Llévame, contigo! Sé que te irás también cuando se apague el fósforo, del mismo modo que se fueron la estufa, el asado y el árbol de Navidad. Se apresuró a encender los fósforos que le quedaban, afanosa de no perder a su abuela; y los fósforos brillaron con luz más clara que la del pleno día. Nunca la abuelita había sido tan alta y tan hermosa; tomó a la niña en el brazo y, envueltas las dos en un gran resplandor, henchidas de gozo, emprendieron el vuelo hacia las alturas, sin que la pequeña sintiera ya frío, hambre ni miedo. Estaban en la mansión de Dios Nuestro Señor.
Pero en el ángulo de la casa, la fría madrugada descubrió a la chiquilla, rojas las mejillas, y la boca sonriente... Muerta, muerta de frío en la última noche del Año Viejo. La primera mañana del Nuevo Año iluminó el pequeño cadáver, sentado, con sus fósforos, un paquetito de los cuales aparecía consumido casi del todo. «¡Quiso calentarse!», dijo la gente. Pero nadie supo las maravillas que había visto, ni el esplendor con que, en compañía de su anciana abuelita, había subido a la gloria del Año Nuevo.
FIN

Texto extarído del: http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/euro/andersen/ninya.htm

segunda-feira, fevereiro 06, 2012

Punto del partida...

En la vida puede haber muchos puntos del partidas, en la realidad hay varios porque siempre empiezamos cosas nuevas todos los dias, horas y segundos, pero mi punto del partida de todo en mi vida es...Dios!!!!!